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Roberto Paparkone – Fusión entre artesanía y diseño.
Fotografía, Storytelling

Italiano de nacimiento, siente Mallorca como un hogar. Su formación en Arquitectura e Interiorismo da forma al diseño y la elaboración de piezas de cerámica que atesoran el carácter agreste y mediterráneo de la mayor de las Baleares.

Antes de lanzarte a la cerámica y al diseño de producto estudiaste Arquitectura en Nápoles. ¿Cómo empezó tu trayectoria profesional
Me gradué con una tesis sobre Arquitectura Industrial en el País Vasco. Durante la carrera hice un Erasmus en Delft, en Holanda. Volver a Italia se me hacía muy cuesta arriba y pedí otra beca. Esta vez para San Sebastián con el objetivo de concluir la tesis. Allí tuve la suerte de tener acceso a todos los archivos del desarrollo industrial de Euskadi, investigando y aprendiendo de mundos que me apasionan, como la tecnología, la conservación, el patrimonio histórico… Una vez graduado, me fui a Milán. Era el único lugar en Italia equiparable a las otras ciudades con despachos de gran prestigio en arquitectura contemporánea, hasta que tras un año de cielo gris y de vivir una ciudad que no me llenaba, cogí mis maletas, un tren y me planté en Barcelona.

 

Llegaste en un momento, los años 2000, en los que la ciudad rebosaba creatividad, y enseguida empezaste a trabajar en retail, ¿no es así?
Totalmente, era una ciudad muy viva. Casi inmediatamente encontré trabajo en el despacho de Inés Rodríguez, Air Projects, y empecé a proyectar y diseñar las tiendas de Custo en París, Milán… Yo soy arquitecto, pero en aquel momento empecé a liderar proyectos como interiorista. Todavía hoy conservo este tándem fantástico entre Arquitectura e Interiorismo. Si lo piensas, todos necesitamos una casa y hacer que ese espacio que diseñes sea verdaderamente habitable, un hogar, es algo crucial y muy gratificante.

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En esos años ya trabajabas en el Estudio de Arquitectura Alonso, Balaguer y Asociados
Así es. Tras mi etapa en Air Projects entré como interiorista en este despacho y, al cabo de unos pocos meses, el director del área se fue, de modo que me encontré liderando un equipo de 10 personas. Mi primer proyecto fueron las termas Aires de Barcelona, un proyecto interesantísimo para mí porque unía precisamente lo que comentaba que me encanta, la imagen de marca, la historia, la arqueología… Desde el departamento de Interiorismo hicimos todos los planos y allí es cuando empecé a trabajar realmente en escalas muy pequeñas y darme cuenta de la importancia de los detalles. Hacer, por ejemplo, que unos bancos sean más ergonómicos y bonitos no supone un gran cambio en el plan económico… Es un tema de saber bajar al detalle, algo que ahora hago como diseñador y ceramista. Yo no innovo, no tengo una tradición alfarera. Soy un diseñador que disfruta haciendo las cosas con sus manos y gozando de la libertad que eso aporta.

¿Cuál ha sido tu último proyecto?
Ahora trabajo por mi cuenta en proyectos concretos y colaboro con otros despachos. El último que he llevado a cabo ha sido la dirección creativa para desarrollar el concepto y el proyecto de interiorismo del Edificio España de Madrid. He trabajado junto al estudio mallorquín ADG.

¿Cuándo empezaste a hacer cerámica?
En aquellos años mi pareja me regaló por mi 40 cumpleaños un curso de cerámica en un taller del Poble Sec, con Misako Homma como maestra. Cuando conocí el torno, se convirtió en una verdadera pasión. Luego me puse en contacto con el taller de Marc Vidal, ceramista y profesor en varias escuelas de Barcelona y que ha colaborado con Martin Azúa, premio FAD de Arquitectura. Después, cuando ya vivía en Mallorca, estudié dos años en la escuela de cerámica S’escorxador, en Marratxí, aunque en gran medida me considero un autodidacta.

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Y ante todo eres diseñador.
Totalmente. Yo no hago un prototipo directamente en el torno. Primero dibujo ese objeto y luego, si al quererle dar forma me encuentro con dificultades técnicas, le doy la vuelta a mi idea inicial hasta encontrar el camino. Lo que busco es contar una historia, lograr una narrativa que enlace un objeto o una serie limitada de piezas de cerámica. De pequeño era muy poco hablador, pero no paraba de dibujar…

Y en Mallorca has encontrado el lugar ideal para asentar esta nueva vocación.
Me vine a la isla porque mi pareja de entonces trabajaba en Camper y aquí está la sede general de la empresa. Nos instalamos en Alaró y, cuando nos separamos, me vine a Palma, donde abrí mi tienda y taller en el que imparto clases. Lo curioso es que aquí he conocido a mucha más gente con inquietudes creativas y he llevado a cabo más colaboraciones en seis años que a lo largo de veinte en Barcelona. Mas allá del circuito turístico, en Mallorca hay una red social y artística interesantísima. Por ejemplo, ahora estoy trabajando en el diseño de un contenedor para el perfume y esencias de Suigeneris, y también volviendo a producir difusores para aceites de plantas autóctonas de la isla junto al herbolario y destilador de plantas silvestres, Juan Canaves.

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¿Cómo es tu tienda?
Soy un gran partidario del less is more. En mi tienda he apostado por las líneas puras, con estanterías donde la vista se pose en las piezas que vendo en la tienda física y también online. Mucha gente que me conoce dice que refleja mi pasado y visión arquitectónica. Al lado de la tienda está el taller, donde doy forma a mi cerámica e imparto clases.

Y has abierto también una segunda tienda.
Sí, se llama Blu. La he abierto junto a una amiga que es una apasionada de las orquídeas. A mí me entusiasma también el mundo vegetal. Vendemos mis cerámicas, orquídeas y flor cortada, libros de paisajismo, herramientas para el jardín. También ofrecemos talleres y llevamos a cabo proyectos personalizados.

También das clase.
Soy profesor, sí. Ahora tengo 28 alumnos. Dar clase me ha llevado a tomar una mayor conciencia de la necesidad de ser organizado, de aportar una gran seriedad a todo lo que haces, de ser coherente, seguir investigando… Al igual que en la Arquitectura y el Interiorismo, hay una gran responsabilidad en lo que haces, y a mi me gusta la responsabilidad.

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En tu cerámica vemos una gran influencia del mundo natural y, en especial, del paisaje mallorquín.
Imagino que así es, de las formas, las texturas, los colores. Venirme a vivir a Mallorca ha sido como completar mi ADN de marca, con toda mi humildad en ello. Me gustan las líneas muy depuradas. Siempre, en toda pieza, hay una parte que no está esmaltada. Considero que es importante no cubrir, que se vea que la pieza ha estado hecha con barro rojo, blanco… Y luego ya le añado color. El blanco para mi es luz, y por eso siempre hay gran parte de las piezas en ese color, sobretodo en las bases y bajorrelieves. Vengo de una tradición histórica donde la dualidad entre el blanco y el negro, el chiaroscuro, está muy presente. Luego diría que tengo pasión por el azul, tal vez por el Mediterráneo, pero el mar agreste, revuelto de un día de invierno.

También vemos una gran profusión de verdes
Antes de la pandemia lancé la colección Wild Wood. Fue un error cromático. Quería un color y apareció otro que me encanta. Es más, una pieza se deformó y la esmalté con tonos intensos para hacerla más especial. Es la colección que más he vendido. Es como un craquelado que podría simular la corteza de un musgo, de los que encuentras en el campo o la montaña.

Muchas de tus piezas son ideales para la mesa. De hecho, hiciste incluso una presentación de tu obra para una agencia dentro del marco “Charlas de Bar”.
Sí, sin duda la gastronomía es otra de mis pasiones, pero especialmente a la hora de recuperar el arte de la mesa, que tal vez lo teníamos un poco olvidado. Uno de mis mayores tesoros es el libro de recetas de mi abuela. Ella lo anotaba todo y en esa charla hablé de la importancia de tener un soporte para tus ideas, para luego ordenarlas o, quien sabe, desordenarlas, pero con una justificación. Siempre pienso en lo que decía el gran artista y diseñador Bruno Munari: “En la tradición hay reglas que caducan y otras que nacen. La tradición está viva cuando su aportación se renueva sin cesar- repetir un momento pasado de la tradición no es actuar conforme a ella. La tradición se hace a diario.”

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Queremos agradecer a Roberto Paparkone el tiempo que nos ha dedicado para poder realizar esta entrevista.
Podéis descubrir más sobre él en paparkone.com