La Boqueria – Taller de Arquitectura
Fotografía, Storytelling

Hablamos con los 3 socios fundadores de este estudio de arquitectura, Ricard Grau, Oriol Antolín y Alfons Tornero, para conocer mejor su filosofía de trabajo y sus últimos proyectos.

Los tres estudiasteis Arquitectura. ¿Vuestra profesión es vocacional?
Empezamos juntos en la universidad, teníamos ganas de enfrentarnos a esta disciplina tan apasionante, aun sabiendo de antemano los retos que impone. Pensamos que, desde nuestra personalidad, podemos aportar diferentes visiones de crear y desarrollar proyectos.

¿Cómo nació vuestro estudio?
Nació a partir de un colectivo de intervención urbana, desarrollo de proyectos de reutilización y diseño de producto llamado Re-cooperar. De allí salieron reflexiones sobre ‘bioconstrucción’, proyectos de trabajo comunitarios en Nicaragua y Brasil, e instalaciones de gran dimensión, tras lo que los tres decidimos seguir aprendiendo juntos.

¿Qué define a vuestro despacho?
Somos un equipo de arquitectos que plasmamos en nuestro trabajo la frescura combinada con la experiencia de colaboraciones con estudios de larga trayectoria y la participación en proyectos internacionales. Esto nos permite tener una visión y sensibilidad hacia la arquitectura renovada y diferente. Abordamos los proyectos de forma integral y esperamos acercar la arquitectura a las personas, analizando aspectos sociales, económicos y medioambientales para incorporarlos al proyecto en cuestión.

“Creemos en una Arquitectura diferente, próxima a las personas, social y sostenible”

¿Qué implicaciones tiene ser una cooperativa en el sector de la Arquitectura?
Pensamos que el hecho de crear unos estatutos empresariales donde el centro sean las personas permite aportar una transparencia y respeto que se transmite tanto al equipo internamente como en toda relación que se establezca con colaboradores o clientes. Todo ello nos acerca a un círculo de personas que también apuesta por proyectos en los que se piensa en el bien común, el medioambiente, la igualdad y el respeto social.

¿Qué valores del cooperativismo os atraen en especial?
La preocupación por el entorno y el medio ambiente hace que apostemos por estrategias de diseño que reduzcan el impacto ambiental de los edificios. Introducimos materiales sostenibles para obtener un mejor confort. Además, creemos en la reactivación y reformulación de espacios para dotarlos de nuevos usos y adaptarlos a las necesidades cambiantes de la ciudadanía.

Una de las singularidades de vuestros proyectos es su modelo participativo, implicando a vecinos, como en el caso de LaBalma. ¿Qué decisiones toman los usuarios y cómo se gestiona su implicación?
Cada proyecto tiene su complejidad en la toma de decisiones, también desde un modelo participativo. En el caso de LaBalma desde el inicio del proyecto se instauraron dos líneas de trabajo. Por un lado, los arquitectos establecieron los parámetros arquitectónicos con los que se definía el edificio con el objetivo de dar cabida a un contenido definido por los usuarios y usuarias. Por otro lado, se buscó una comunicación constante con los vecinos y vecinas para contrastar y matizar la estrategia común. Es básico establecer los roles de cada actor y una buena comunicación sin imponer ideas.

¿Consideráis la vivienda cooperativa como el formato idóneo para el urbanismo de las ciudades del futuro?
La vivienda cooperativa en cesión de uso es un modelo que está establecido en varios países como un modelo complementario al mercado inmobiliario convencional. En Catalunya es un modelo que ha resurgido, buscando estrategias compartidas con la administración para aliviar la presión y dar alternativas a la especulación inmobiliaria. Puede resultar una herramienta para combatir la gentrificación, dinamizar la comunidad vecinal y experimentar con nuevas formas de convivencia. Antes de empezar un proyecto realizáis un análisis exhaustivo del entorno, tanto a nivel social y cultural como medioambiental.

¿Qué conlleva esta investigación a la hora de plantear y ejecutar una obra?
El análisis del entorno y las demandas del usuario/a es un proceso continuo de exploración e investigación con el que va mutando el proyecto y la visión estratégica del encargo. Procuramos definir y acotar al máximo las premisas para establecer un mismo dialogo con el cliente, un punto de referencia donde regresar si el proyecto lo requiere. Por otro lado, la economía está presente en el proyecto, pero no es un factor limitador, permite acotar y proyectar la gestión con más lógica.

Además de proyectos residenciales, tenéis también experiencia en el interiorismo, especialmente en el sector del ‘retail’ y oficinas. ¿Qué requerimientos tiene en concreto esta rama de la Arquitectura?
En ‘retail’ hay un factor diferenciador predominante que es la identidad de la marca. La dificultad está en proyectar un espacio singular al que se añade esa identidad. Se podría decir que un buen proyecto de ‘retail’ es aquel en el que hay un equilibrio entre una muy buena experiencia del consumidor y la identidad de la marca.

También habéis llevado a cabo la obra de unas bodegas sostenibles, Can Parxet.
El proyecto parte de la idea de reinterpretar la masía en todos sus sentidos. Es donde se guarda y se recolecta los alimentos cultivados, es donde se trabaja y es donde se vive, se come y se duerme. Una de las premisas principales del proyecto era integrar el edificio de la manera más amable en el paisaje. Hemos revolucionado estos conceptos, reinventándolos y adaptándolos a los tiempos que corren con el objetivo de crear un precedente para que esta estrategia pueda ser replicada en múltiples escalas y diferentes lugares.

La sostenibilidad es uno de vuestros pilares.
Entendemos la sostenibilidad no como unas normas y parámetros que hay que cumplir, sino como una pieza más del engranaje. Para nosotros la sostenibilidad tienes varios niveles o capas, desde el aprovechamiento de la energía solar hasta fomentar una economía circular y de km 0 colaborando con empresas de la zona, utilizando materiales que cierren ciclos, es decir materiales reciclados o reciclables como la madera y derivados o metales o, de no ser posible, materiales de bajo impacto ambiental.

¿Cuáles son las ventajas que aportan las últimas tecnologías en el campo de la Arquitectura?
Por un lado, permiten reducir el tiempo de dedicación en nuestros proyectos ejecutivos, controlar exhaustivamente la obra y optimizar recursos. Además, podemos proyectar en tres dimensiones directamente, logrando entender mucho mejor el espacio y los factores que intervienen como la luz, la forma o la materialización, creando modelos lo más cercanos posible a la realidad.

Queremos agradecer al estudio La Boquería el tiempo que nos ha dedicado para poder realizar esta entrevista. Podéis descubrir más sobre ellos en laboqueria.net