HISTORIAS
Carlos Durán & Galería Senda.

Mucho ha llovido desde que en 1991 Carlos Durán abrió las puertas de la galería Senda. Un jovencísimo apasionado del arte que, con una visión fuera de lo común, apostó por traer a Barcelona importantes artistas extranjeros que no tenían representación aquí. Un filón que rápidamente le hizo despuntar como una de las galerías de referencia del panorama nacional e internacional. Esa extraordinaria amplitud de miras sigue siendo hoy su mayor virtud, digna del mejor embajador cultural que una ciudad pueda tener. Porque Carlos Durán no es una persona corriente, y seguramente por eso tampoco Senda es una galería al uso.

De mirada inteligente y simpático a rabiar, Carlos sabe muy bien cómo recibir en su fantástico espacio, una pequeña antigua fábrica textil en la calle Trafalgar, en pleno barrio de La Ribera. Nos cuenta orgulloso cómo han sido todos estos años de cambios, de mucho trabajo y de la suerte que ha tenido y tiene con su equipo. Pero sobre todo nos contagia con su energía vitalista, creativa y comprometida. Carlos es el co-director de Loop desde 2004 – un importante proyecto de videoarte  – fue el presidente de ArtBarcelona desde 2002 hasta 2015 – la asociación de galerías de la ciudad – y es el promotor de múltiples iniciativas como “Talking Galleries”, una plataforma donde se reflexiona sobre el papel del galerismo.

 

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Senda está en constante evolución, es hija de su tiempo. Atrás quedó el concepto de galería en el sentido decimonónico. Hoy Senda se autodenomina una productora de contenidos culturales donde todo tiene cabida, donde todo está interrelacionado y es complementario entre sí. Además de seguir representando a creadores – que no artistas – para todos los gustos, también apuestan por una línea editorial de contenido crítico o por el proyecto Lab 36, un laboratorio de experiencias creativas lleno de sorpresas.

 

 

Han pasado veintisiete años desde que Senda abrió sus puertas, ¡toda una vida! Eras muy joven cuando te lanzaste a abrir tu propio negocio, ¿cómo empezó tu amor por el arte?
Yo creo que de una forma natural. Lo mamas en casa. Yo tenía unos padres aficionados a la pintura, a la música, … y desde muy pequeñitos nos hacían partícipes. Nos llevaban a museos, a ver exposiciones, de ruta de galerías por la calle Petritxol, … Fue una cosa espontánea porque en casa se vivía la cultura.

 

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La forma de concebir y de consumir arte contemporáneo ha evolucionado mucho a lo largo de estos años, pero es evidente que Senda ha sabido adaptarse a los cambios. ¿Cómo era el galerismo entonces y cómo es ahora? ¿Hay algo que eches de menos?
La evolución ha sido mayúscula por la irrupción de las nuevas tecnologías, de internet, de la globalización, y por un cambio social y educativo. Hay muchos factores que influyen. Al principio era un negocio muy artesanal, muy centrado en tu territorio. Todos hemos tenido que adaptarnos a las posibilidades que te ofrecía ese mundo, porque si no te quedabas fuera. Nosotros cuando abrimos nos diferenciamos por centrarnos en el mercado internacional. Yo cuando empecé era muy joven y los artistas locales ya estaban tomados. Vi una oportunidad en traer a Barcelona a artistas extranjeros que me fascinaban y que de alguna forma no tenían representación en Barcelona, con lo cual eso fue lo que identificó la línea de Senda desde el primer momento. Todo ha cambiado muchísimo. No era ni mejor ni peor, era distinto.

Quizás sí echo de menos un público realmente aficionado. Antes había un “art lover” que realmente seguía la carrera de los artistas y que no le influía de una forma tan severa el mercado como actualmente. Había un consumo cultural, un compromiso mayor con lo que estaba pasando en ese momento. Existía un interés social, un desarrollo y una sofisticación de una élite que ahora no se percibe tanto.

 

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¿Podemos decir que en España hay un interés creciente por el coleccionismo? ¿O aún tenemos mucho que inculcar?
Siempre hay mucho que inculcar y mucho a mejorar. Cuando la gente se rasga las vestiduras diciendo lo mal que está el mercado hay que pensar que nunca ha habido mayores facilidades y mayor difusión del arte del que hay ahora. Dudo mucho que haya habido un momento histórico con un mayor coleccionismo como actualmente. Es verdad que nos gustaría que la intención del coleccionismo fuera más por el amor al arte que por el vil metal, pero eso son dos cosas muy distintas.

Barcelona también es muy distinta hoy. Tras casi dos décadas en el local de Rambla Catalunya con Consell de Cent – el lugar por excelencia de las galerías – en 2015 os mudasteis a un nuevo emplazamiento en la calle Trafalgar, un modelo de “huida” que se ha repetido con otras galerías. ¿Por qué este cambio y cómo es la nueva Senda?
Nuestra motivación era clarísima. Llevábamos 23 años con la galería abierta, habíamos evolucionado. Primero en una galería pequeñita en el Pasaje Mercader, luego pasamos a un piso en Consejo de Ciento y más tarde nos mudamos a la esquina de Rambla Catalunya. En cada momento las dinámicas de la galería eran distintas, pero llegamos a un sin sentido de excesiva exposición en el exterior – participábamos en 11 ferias al año – que nos suponía un esfuerzo ímprobo y nos forzaba a tener desatendida la galería. Fue entonces cuando me planteé cuál era el sentido de tener un local en Rambla Catalunya cuando gran parte de mi tiempo estaba viajando y ya estaba presente en ciudades de otros lugares para poder generar las ventas. A raíz de estas reflexiones nos dimos cuenta que para nosotros lo importante era enseñar el trabajo de los artistas una forma bien presentada, en donde nosotros pudiéramos hablar con el público y de alguna forma, acompañarles a entender lo que estaba haciendo el artista, y que el propio autor se sintiera bien representado…

Identificamos que el local de Rambla Catalunya no era el adecuado. En el proceso vas buscando un espacio que tenga una personalidad, una configuración concreta, y que de alguna forma te sirva para lo que tú crees que ha de servir. Encontré el que estamos actualmente, en el que estamos muy felices.

 

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Pintura, escultura, fotografía, performance, video… Senda representa a artistas españoles e internacionales de disciplinas y lenguajes muy distintos, ¿sigues algún criterio a la hora de escogerlos? ¿Qué te seduce realmente?
El criterio es muy personal. Yo lo trabajo con el equipo y lo decidimos entre todos pero pretendemos que tenga una cierta personalidad. Uno de los rasgos diferenciales respecto a otros colegas es que nos esforzamos en la no especialización. Durante muchos años parecía que la especialización debía ser un “must”, una cosa obligada. Nuestra línea es intentar trabajar con gente que investigue con rigor y con excelencia en una multidisciplinariedad tanto de registros como de medios. Para nosotros sigue siendo muy importante el proceso creativo y por supuesto la intencionalidad. Nuestra obligación es intentar traer a artistas importantes que no hayan estado presentes en la escena local y ayudar a salir fuera a los de aquí. Pero somos capaces de identificar belleza y placer en lo más clásico y en lo más contemporáneo: somos abonados al Primavera Sound y también al Liceo, y no pasa nada. La súper especialización no va con nosotros.

Miralda, Jaume Plensa, José Pedro Croft, Anna Malagrida, Peter Halley, Yago Hortal, Jordi Bernadó, Glenda León, Massimo Vitali,… Solo son algunos de los grandes nombres de Senda. ¿Qué es lo que más te gusta de tratar con tus artistas?
Lo que más me gusta es participar y acompañar a nuestros artistas en el proceso creativo y en sus carreras. Suena a tópico, pero es así. Es un privilegio estar rodeado de gente que tiene visiones tan inspiradoras y tú poder ser parte de ello y poder compartirlo, poder discutir, confrontar ideas y modestamente en algún momento poder aportar tu granito de arena. Es maravilloso. Estamos en este negocio, sobre todo, por afición, por devoción, por pasión, con lo cual es un trabajo ultra agradecido en este sentido, porque recibes un pago intangible y que es impagable.

 

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¿Qué opinión te merece la producción artística en Barcelona hoy?
Barcelona es heredera de una tradición histórica que nos obliga mucho o debería obligarnos a exigirnos mucho. Si bien es cierto que encuentro que hay artistas buenos y muy buenos, también creo que deberíamos exigirnos más. Creo que hay mucho talento y poca ambición. El artista debería tener mayor ambición a la hora de plantear sus obras, de plantear sus exposiciones y exigir más a todos los agentes a la hora de cómo plantear sus proyectos. La ambición no desmedida genera confianza. Y genera apoyos. Yo como galerista y, creo que mis clientes como coleccionistas, quieren ver en los autores la ambición necesaria para estar compitiendo en un entorno global. A veces falta esto en Barcelona. Tiene algo que ver la falta de apoyo de las instituciones, ¡pero ya basta!. Llega un momento en que ya no debemos plantearnos por qué pasan las cosas sino actuar para que dejen de pasar. Hasta que no empecemos a trabajar todos en equipo para que estas cosas se reviertan, el mercado, la creación, el discurso, se irá empequeñeciendo como ha ido pasando.

¿Cuál crees que es la clave de tu éxito?
El éxito de un proyecto es, sin duda, el equipo. Influye el entorno y es cierto que una dosis de suerte siempre es importante. Pero una cosa que nos hace un poco distintos a otros proyectos es ese deseo de ser abiertos e invertir muchas horas en formación, en educación de públicos, en ser “welcoming”. Nosotros tenemos una persona dedicada a dar explicaciones a todo el que entra en la galería, cosa que la gente agradece y genera un deseo de volver. Esto solo se consigue con un equipo motivado, un equipo que siente que el proyecto es suyo. El proyecto no puedes definirlo o imponerlo verticalmente, tienes que compartirlo y desarrollarlo con todo el equipo. Con lo cual la clave del éxito seguramente es un equipo ilusionado y motivado.

 

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Ahora en Senda podemos disfrutar del magnífico solo show “Rigor y Rosa” del artista barcelonés Yago Hortal, que está teniendo una gran acogida. ¿Qué más podremos ver en los próximos meses?
La siguiente va a ser Miralda, que nos fascina y consideramos que es uno de los mejores artistas vivos que tenemos en este país. Será un proyecto muy bonito que habla sobre la utopía. Luego traemos a Tabares, un artista que representó a Bahamas en la última Biennale de Venecia y que trabaja con la tecnología. Luego vendrán Peter Halley, Aitor Ortiz, y como nuevas incorporaciones presentaremos al argentino Miguel Ángel Ríos y al joven ecuatoriano Adrián Balseca, entre otros.

 

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Cuéntanos en qué consiste el proyecto Lab 36.
Es un laboratorio en el que hacemos proyectos complementarios llevados de una forma radicalmente distinta a una galería. Ahí los hacemos súper veloces, no comunicamos, tú debes estar pendiente de lo que pasa y todo lo que te daremos será distinto. Organizamos exposiciones de un día o tres días, con sorpresas que pueden tener que ver con mundos marginales al mundo del arte concebido como tal, pero que sin lugar a dudas tiene que ver con el mundo de la creatividad. Un día tocan Love of Lesbian” o viene un artista a pintar sus cuadros mientras interactúa con el público, por ejemplo … Intentar que el público participe de la creación de una forma no expositiva, que sea más cercana …

Hoy en día debemos hablar de creadores, no de artistas. Para nosotros eso es ultra natural. Pretendemos no estar sujetos a esas casillas y ser porosos a propuestas de gente que nos interese.

 

 

¿Cómo te ves dentro de diez años?
Difícil decirlo… Yo no sé hacer otra cosa, pero de lo que sí estoy seguro es que no haremos las cosas de la misma forma. Creo que habrá un cambio de hábitos por parte de los coleccionistas. Sube una generación no necesariamente interesada en poseer y sí en cambio en disfrutar, lo que cambiará algunas cosas… Creo que hay que estar muy abierto a redefinir cómo trabajas. Si dejamos de predicar el arte desde determinadas instituciones con lenguajes excluyentes que lo único que hacen es no abrazar al público… Si logramos acabar con eso y hacemos que el arte sea una cosa de interés común como pasa en muchos otros países – los nórdicos por ejemplo – creo que nunca la sociedad habrá tenido más acceso a la cultura. Con lo cual, es una gran oportunidad para todo el mundo: para los artistas, para los galeristas, para el consumidor, para todo el mundo.

 

 

Queremos agradecer a Carlos Durán el tiempo que nos ha dedicado para realizar esta entrevista. Más sobre la Galería Senda en galeriasenda.com – Exposición de Yago Hortal hasta el 27 de octubre de 2018.

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